Esta semana en las Américas
Fox rechaza el presupuesto aprobado por el Congreso
La batalla por el presupuesto en México

Laura Carlsen | 22 de noviembre de 2004

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Americas Program, Interhemispheric Resource Center (IRC)

 

El 18 de noviembre, el presidente mexicano Vicente Fox anunció su decisión de “impugnar” el presupuesto nacional para 2005 aprobado por el Congreso. El efecto del anuncio sobre la política mexicana es análogo al que se produce cuando se agita una botella y luego se descorcha.

En una sesión maratónica que terminó a las 4:30 de la mañana, la Cámara de Diputados votó por 323 votos contra 137 por aprobar un presupuesto que reasignaba 112 mil millones de pesos de la propuesta presupuestal del Ejecutivo federal. Después de expresar su desacuerdo, Fox tomó la grave decisión de rechazar formalmente el presupuesto final aprobado por el Congreso esa mañana.

El espectáculo tenía días cocinándose. Muchos puntos de la propuesta presidencial resultaron ser muy controversiales. La administración Fox otorga a los miembros de sus escalafones superiores salarios y beneficios astronómicos, algo que cala hondo en una sociedad que todavía enfrenta serios problemas de pobreza. El Presidente y su esposa, además, han enfrentado críticas por su opulento estilo de vida, financiado en buena medida con fondos públicos. Reaccionando a ello, el presupuesto del Congreso cortó los fondos de la Presidencia y redujo los presupuestos de algunas oficinas ministeriales.

Otro punto controversial fue la estimación del Presidente de los ingresos petroleros. A pesar de que el petróleo ha alcanzado precios récord este año y de que uno de los estudios del Congreso predice un promedio de 29 dólares por barril para el próximo año, la administración Fox estimó un precio extremadamente modesto de 23 dólares por barril como base para el presupuesto. Los críticos en el Congreso argumentaban que la administración Fox estaba deliberadamente subestimando el precio del petróleo para poder manejar los ingresos extras como una especie de fondo discrecional que no estaría vigilado por el Legislativo. De hecho, esto fue lo que pasó con las ganancias petroleras de este año que no se contemplaron en el presupuesto federal, que en gran parte fueron al pago de deudas a pesar de los llamados para que este ingreso se usara para fortalecer el pobre presupuesto de los programas sociales. Para asegurarse de que el Congreso tenga un papel en el uso de los ingresos extra, el presupuesto del Legislativo incluye una cláusula que asegura un monitoreo estricto de los mismos.

El Presupuesto de la Cámara de Diputados incluye además un aumento de 16% en el gasto en educación, otorga más recursos a los programas rurales y de salud, y recorta los fondos destinados al IPAB--un programa diseñado como parte del rescate de la banca para pagar la deuda de los bancos privados y que todavía está siendo auditado. El presupuesto del Congreso también canaliza mayores fondos a los gobiernos estatales, y los legisladores añadieron varias cláusulas nuevas en el presupuesto que implican una mayor rendición de cuentas del Ejecutivo.

En televisión nacional, el Presidente Fox calificó el presupuesto de “irresponsable”, advirtió al Congreso sobre su “parlamentarismo irreflexivo” y acusó a los partidos de oposición en el Congreso de seguir motivaciones electorales al hacer las modificaciones. Sin embargo, no especificó las medidas legales que pensaba tomar.

Hay una buena razón para esta omisión. De acuerdo con la lectura de muchos expertos constitucionales, no existen canales legales que permitan al Presidente rechazar un presupuesto aprobado por el Legislativo.

La Constitución mexicana otorga la autoridad final para elaborar el presupuesto a la Cámara Baja del Congreso. La Constitución no establece el derecho al veto presidencial respecto de la elaboración del presupuesto.

Una controversia constitucional alegando que el presupuesto del Congreso es técnicamente ilegal puede ser posible. Pero eso traería el problema de cómo financiar las operaciones de la nación durante las deliberaciones de la corte, que según los expertos podría durar hasta un año. La otra opción, en la que el Presidente devuelve el presupuesto con “observaciones”, llevaría a un enfrentamiento político de consecuencias imprevisibles.

Aunque esta es la primera vez en la historia reciente en que un Presidente declara su intención de desafiar un presupuesto, no es la primera vez que el Congreso hace modificaciones sustanciales a la propuesta presidencial. Presidentes anteriores simplemente toleraron las revisiones del Congreso. La decisión de Fox muestra que le faltan cualidades de estadista y ha provocado la ira de la mayoría de los legisladores.

En su mensaje a la nación, Fox afirmó repetidas veces que el gobierno ha trabajado para acabar con el desproporcionado poder presidencial cultivado durante setenta años de régimen unipartidista. Pero entonces, como si se contradijera a sí mismo, proclamó su intención de desafiar la decisión del Congreso sobre el presupuesto, en una clara prueba de fuerza entre el Ejecutivo y el Legislativo. Una vez más, el compromiso de la administración Fox con la construcción de un equilibrio de poderes más equitativo parece, en el mejor de los casos, dudoso.

Considerando los oscuros terrenos legales, es probable que la confrontación haga más incierta la situación política, que ya ha dado señales de que se está alejando de las normas de la legalidad, la civilidad y la construcción de consensos.

La combinación de escándalos políticos, expectativas defraudadas y enfrentamientos encarnizados entre las élites políticas que tuvo lugar este año presagian un tenso prólogo a las elecciones de 2006, en las que el alcalde de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, considerado por muchos el archirival de Fox y del Partido Acción Nacional, es el favorito. En recientes giras por el exterior, el presidente Fox ha presentado la estabilidad de México como su mayor capital de largo plazo. Esta última crisis en torno del presupuesto de 2005 pone en cuestión los principios básicos del buen gobierno y empeora un clima político cada vez más tenso.

(Laura Carlsen dirige el Programa de las Américas del Centro de Recursos Interhemisféricos (IRC, en línea en www.irc-online.org).)

 

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Publicado por el Programa de las Américas del Interhemispheric Resource Center (IRC). ©2004. Todos los derechos reservados.

Cita recomendada:
Laura Carlsen, "La batalla por el presupuesto en México," Programa de las Américas (Silver City, NM: Interhemispheric Resource Center, 22 de noviembre de 2004).

Ubicación en Internet:
http://www.americaspolicy.org/columns/amprog/2004/sp_0411fox.html

Información de producción:
Escritor: Laura Carlsen, IRC
Traducción: Eugenio Fernández Vázquez
Producción y diseño: Tonya Cannariato, IRC