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Informando sobre el Ejército mexicano Kate Doyle | 21 de mayo de 2004 |
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Tratar de informar en forma inteligente sobre el Ejército mexicano es como tratar de ver en la oscuridad: sólo hay siluetas vagas y pocos detalles. El Ejército es famoso por su hermetismo, su opacidad y su hostilidad al escrutinio público. Basta con preguntar a los que tienen que cubrir la fuente militar. "El Ejército nunca ha proporcionado información a los ajenos por iniciativa propia," explica Raúl Benítez Manuat, académico del Centro de Estudios sobre América del Norte de la UNAM y profesor visitante en la Universidad de la Defensa Nacional, en Washington, quien ha escrito ampliamente sobre las fuerzas armadas mexicanas. "Su política es la de no mantener ningún contacto con la prensa o con la academia", afirma. James Smith, antiguo corresponsal del Los Angeles Times en México y actual editor de asuntos internacionales del Boston Globe, se ríe al recordar que los oficiales encargados de la oficina de prensa en la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) se negaban a proporcionar inclusive sus nombres cuando hablaba con ellos. Otro corresponsal tiene historias igualmente frustrantes que contar: "Nunca hemos conseguido sacado información útil de nuestros contactos en el Ejército". El corresponsal cuenta que pasó meses haciendo llamadas y enviando faxes a la SEDENA tratando de conseguir una entrevista personal con el secretario de Defensa, Ricardo Vega García. Después de meses de silencio, el general Vega repentinamente aceptó el encuentro. Cuando se presentó al reportero, el General Vega dijo, con una expresión fría y dura en el rostro, que "la única razón por la que hablo con usted es porque mi Presidente me lo ordenó." Curiosamente, la presidencia de Vicente Fox parece haber tenido muy poco efecto directo sobre las fuerzas armadas mexicanas. Mientras que otros aspectos de la sociedad y el gobierno mexicanos estuvieron sujetos a un fiero debate con el inicio de la transición política, el Ejército se mantuvo aparte, silencioso y sin comprometerse. Esto podría estar cambiando. La Ley Federal de Acceso a la Información, que entró en vigor en 2002, obligó a la Secretaría de la Defensa-junto con todas las demás dependencias federales-a abrir voluntariamente al público la información sobre sus funciones, organización y personal. La SEDENA está también obligada, por primera vez, a responder a las solicitudes de información de ciudadanos individuales. Roderic Ai Camp, profesor de Ciencia Política en la Universidad Claremont McKenna de California y autor de uno de los estudios más autorizados sobre las fuerzas armadas mexicanas, Generals in the Palacio: The Military in Modern México, describe un "cambio dramático" en la actitud de los militares hacia la apertura. En entrevista telefónica, Camp dijo haber utilizado la ley más de treinta veces para obtener, entre otras cosas, los nombres de los actuales comandantes de las zonas militares o la lista de los miembros de una generación de graduados en el Colegio de la Defensa Nacional, información que, subrayó, hubiera sido virtualmente imposible de obtener apenas dos años antes. "Esto, a su vez, también tendrá un impacto en lo que yo llamaría la cultura militar", manifestó Camp. "En la medida en que los oficiales jóvenes se vean expuestos a esta nueva apertura y en que la institución la considere como una norma, en el futuro estarán mucho más dispuestos a hablar con personas ajenas". Los documentos desclasificados en Estados Unidos constituyen otra rica fuente de información sobre las fuerzas armadas mexicanas. Diariamente, personal de la embajada, de la CIA y del Pentágono recaba información de inteligencia sobre el Ejército y la envía a Washington para su análisis. A pesar de que los funcionarios estadounidenses enfrentan sus propias dificultades para obtener datos sólidos sobre las fuerzas armadas, sus reportes enriquecen en gran medida la información disponible en México. El siguiente documento es un buen ejemplo del tipo de informes encontrados en los registros norteamericanos. Se trata de una evaluación de los servicios de inteligencia del Ejército titulado Army Country Profile-Mexico, elaborado entre 1993 y 1994 por el Centro de Análisis de Inteligencia y Amenaza del Ejército de Estados Unidos. El "Army Country Profile" del Pentágono era un reporte periódico que cada año elaboraban los agregados militares de las embajadas, las estaciones de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional sobre los Ejércitos de todo el mundo. Estaba diseñado para mantener a los encargados de seguridad en Washington informados sobre las características fundamentales de las fuerzas armadas extranjeras: su misión, tropas, tácticas, entrenamiento, armas, equipo y capacidad de inteligencia, entre otros aspectos. El gobierno de Estados Unidos remitió este documento secreto de 150 páginas al Archivo de Seguridad Nacional con muchas tachaduras. Sin embargo, los extractos desclasificados que se publican aquí contienen una riqueza informativa sobre el ejército mexicano imposible de obtener directamente de la SEDENA, además de ofrecer un vistazo difícil de conseguir al interior de una institución que se mantiene, todavía, como la de mayor sigilo en el país. El enemigo interno: armamento viejo, entrenamiento pobre y corrupción.La evaluación de inteligencia resalta las preocupaciones de Estados Unidos sobre el Ejército. La primera parte, "Fuerzas de Tierra"-publicada en abril de 1993-describe las fuerzas y capacidad de combate del Ejército cuando su enfrentamiento más importante en tiempos recientes seguía siendo la contrainsurgencia en Guerrero durante los años setenta. Escrito antes de que el levantamiento en Chiapas cambiara la imagen de país "estable" que México tenía en el mundo, los encargados de seguridad estadunidenses se enfocaban en la limitada capacidad del Ejército para combatir la agitación interna y en el hecho de que el gobierno no estaba gastando el dinero necesario para modernizar a sus fuerzas armadas. Resumen[.] Los principales problemas que siguen obstaculizando al Ejército mexicano son un equipo heterogéneo y obsoleto, la falta de control logístico y mantenimiento técnico, una centralización excesiva, la corrupción y un entrenamiento inadecuado. El Ejército es capaz de mantener el orden público, pero esta capacidad depende de cuánto pueda extenderse la agitación entre los civiles. El Ejército no estaría en condiciones de controlar un movimiento antigubernamental amplio, aunque es poco probable que un levantamiento de este tipo ocurra en el futuro cercano. Las autoridades mexicanas son extremadamente sensibles a una asociación de su Ejército con las fuerzas armadas de cualquier otro país. Las relaciones entre oficiales militares mexicanos y norteamericanos son correctas pero formales. Con el actual secretario de la Defensa Nacional, general Antonio Riviello Bazán, se han establecido más líneas de comunicación y se han ampliado las oportunidades de intercambio entre los dos Ejércitos. Sin embargo, probablemente las relaciones continuarán incrementándose a un ritmo lento debido a antecedentes históricos, divergencias bilaterales sobre la migración y asuntos relacionados con el combate al narcotráfico. Misión y doctrina de las Fuerzas ArmadasEl informe dice que México ha disfrutado de una considerable estabilidad pero no estaría preparado para enfrentar a una amenaza mayor. La defensa militar de México contra otra fuerza castrense de igual tamaño con armamento moderno no es posible. Bajo la protección de Estados Unidos y con ejércitos más débiles hacia el sur, México ha gozado históricamente de los beneficios de una alianza militar de facto, sin obligaciones. El resultado de esto ha sido que las Fuerzas Armadas Mexicanas se han organizado y equipado fundamentalmente para la defensa interna. La misión de las fuerzas armadas incluye la seguridad y el apoyo al gobierno, el control de la agitación civil y el combate al narcotráfico. Hay que resaltar que México sigue libre de preocupaciones inmediatas en seguridad, dentro y fuera de sus fronteras. La falta de amenazas a corto plazo es particularmente singular, dada la proximidad de México a la inestabilidad constante de América Central y a sus propias y significativas dificultades económicas. No obstante, la inestabilidad interna podría crecer en forma dramática si la economía no logra mejorar a pesar de los actuales esfuerzos de modernización civil y militar por parte del gobierno [.] Mal entrenadas pero bien capacitadas para la contrainsurgenciaSi bien disciplinadas, las fuerzas armadas de México tienen poco entrenamiento y son anticuadas. Para aliviar estas deficiencias, actualmente están en curso programas de modernización y reorganización; pero el progreso será lento, porque tradicionalmente el gobierno mexicano ha mantenido a sus fuerzas armadas con una estructura organizativa dividida para que no puedan constituir una amenaza política [.] La organización, el equipo y el entrenamiento del Ejército son adecuados para llevar a cabo operaciones de contrainsurgencia. El Ejército mexicano es capaz de reprimir un foco de insurgencia local, como lo demostró su exitosa campaña de contrainsurgencia en el estado de Guerrero, en 1974. [.] Sólo una insurrección masiva a nivel nacional podría desafiar la capacidad del Ejército para mantener el orden. Equipo militar caducoEl reporte dice que México no tiene equipo ni refacciones modernas y sería incapaz de integrar armamento sofisticado. A pesar de que México tiene un buen desarrollo económico según los parámetros del Tercer Mundo, conserva un equipo militar considerablemente anticuado y heterogéneo. Los comandantes de todas las ramas se quejan con frecuencia de la escasez de refacciones, la baja calificación de los técnicos de mantenimiento y la falta de equipo de calidad. Basándose en las pobres condiciones del armamento y el equipo mexicanos, se puede concluir que el empleo adecuado de cualquier equipo sofisticado recientemente adquirido es altamente improbable. El Ejército mexicano no cuenta con un presupuesto suficiente o con las estructuras adecuadas de entrenamiento y apoyo logístico para hacerlo. Pese a su mejoría, no se espera que este problema sea superado en un futuro cercano. Experiencia operativa recienteEn una sección muy censurada, el reporte habla de la reciente experiencia en operaciones antinarcóticos, con algún éxito pero con una incapacidad general para controlar el tráfico. La actividad militar más importante de los años recientes ha tenido lugar en el campo del combate a las drogas. En abril de 1990, el Ejército fue desplegado para controlar desórdenes civiles de carácter electoral en el estado de Michoacán. Elementos de la Fuerza Aérea han brindado seguridad en algunas acciones judiciales de gran envergadura, incluyendo las detenciones de un líder sindical corrupto y un importante barón del narcotráfico [.] A pesar de que los militares mexicanos han demostrado habilidad para conducir exitosas operaciones antinarcóticos, sus esfuerzos no han sido suficientes para reducir significativamente o detener el tránsito de drogas a través de México. [Un largo segmento aparece tachado] Disposición concentrada en el sureste mexicano.A lo largo de los últimos doce años, las secretarías mexicanas de la Defensa y de la Marina han incrementado de manera significativa su capacidad militar, sobre todo en el sudeste de México. El incremento es parte de un programa general de expansión y modernización militar y constituye, también, una respuesta a amenazas a la seguridad detectadas a lo largo de la frontera con Guatemala y Belice. Estas amenazas incluyen actividades insurgentes en Guatemala, incursiones del Ejército guatemalteco, tráfico de armas y drogas y peligros para las instalaciones petroleras. Las fuerzas armadas casi han duplicado el número de sus unidades de combate y su parque aéreo asignados al sudeste de México, al tiempo que han reorganizado sus comandancias, construido nuevas instalaciones y añadido nuevas capacidades como sistemas de radar y unidades de operaciones especiales. Entrenamiento especializadoLos oficiales y soldados de unidades con misiones especializadas reciben un entrenamiento apropiado. El Grupo de los Cien (la principal unidad antiterrorista del Ejército) y el GAFE (Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales) se entrenan para sus operaciones especiales. El personal de la Brigada Aérea recibe un intensivo curso de salto (de paracaídas) de once semanas de duración. Antes de ser desplegadas, las unidades seleccionadas para la Fuerza de Tareas Marte son sometidas a un mes de intenso entrenamiento antinarcóticos. No existe una rama de inteligencia militar; por ello, individuos de otras ramas asisten a entrenamientos de inteligencia. En México no existe una escuela de inteligencia militar, por lo que los oficiales con frecuencia son entrenados en escuelas del extranjero [.] CorrupciónLa corrupción existe en el Ejército-como en todas las ramas de las Fuerzas Armadas Mexicanas-y afecta a todos los rangos. Más notoria, todavía, es la corrupción en las unidades que participan en el combate al tráfico de drogas, porque los narcotraficantes con frecuencia son capaces de tentar a miembros del personal militar para que cooperen a cambio de diversas formas de compensación. Mandos y control demasiado centralizadosEl mando y el control padecen de una excesiva centralización y de una rígida estructura de mandos. Hasta las más nimias decisiones, como la solicitud de refacciones o la aprobación de hojas de permiso para oficiales, deben ser firmadas a nivel nacional. Esto hace que la toma de decisiones de rutina vaya muy lentamente, aunque el Secretario puede saltarse la cadena de mando y comunicarse directamente con los comandantes de zona si se trata de un asunto importante. La mayor parte del Ejército mexicano se encuentra distribuida en guarniciones, controladas por los cuarteles generales de las zonas militares, sin organización táctica por encima del nivel de los batallones. Este sistema zonal proporciona flexibilidad, en tanto que las unidades pueden ser transferidas de una zona a otra con poca alteración. Los esfuerzos por profesionalizar al cuerpo de oficiales, combinados con la experiencia operacional en el combate al narcotráfico, están incrementando gradualmente la capacidad de mando y control del Ejército. La capacidad de inteligencia mexicana es "marginal"La capacidad de inteligencia del Ejército es marginal y está sobre todo dedicada a reunir información sobre los grupos políticos domésticos y, más recientemente, sobre la actividad del narcotráfico. Los recursos destinados a objetivos no domésticos se limitan a la vigilancia de embajadas y diplomáticos extranjeros, particularmente de Estados Unidos y Cuba. La secretaría de Gobernación, responsable de la seguridad interna, maneja la Dirección General de Investigaciones y Seguridad Nacional (DGISN), probablemente el organismo de inteligencia más eficiente de México. La DGISN está bien organizada y utiliza sus limitados recursos eficientemente, recolectando inteligencia rutinaria de corto plazo. [Tachado] El Estado Mayor Presidencial cuenta con su propia sección S-2 y provee exclusivamente al presidente de un análisis independiente. En primera instancia esta unidad se encarga de proporcionar seguridad al presidente, pero también le informa sobre otras áreas que son de su interés. Análisis después de la irrupción del EZLNLa Parte II del Army Country Profile-Mexico, escrita en agosto de 1994, analiza la inteligencia y los servicios de seguridad mexicanos conforme al prefacio y al índice del documento. A pesar de que sólo unas cuantas páginas han sido desclasificadas y enviadas al Archivo de Seguridad Nacional, éstas contienen información sobre operaciones de inteligencia de Estados Unidos en México, la capacidad de las agencias de inteligencia mexicanas y la evaluación de Washington sobre los efectos del levantamiento zapatista en las perspectivas de estabilidad del país. La desclasificación de la Parte II de este informe demuestra que inclusive información sensible sobre el aparato militar mexicano puede ser hecha pública y discutida abiertamente sin afectar la seguridad nacional de México o el futuro de sus fuerzas armadas. Quizás el informe inclusive podría servir como un modelo para la secretaría de la Defensa y motivar una reevaluación de la política interna de la SEDENA hacia el derecho de los ciudadanos mexicanos a tener información sobre sus fuerzas armadas. Un ambiente favorable para contrainteligencia estadunidenseEl reporte habla también de las buenas perspectivas para los equipos estadunidenses de recopilación de inteligencia gracias a la corruptibilidad de las fuentes y la laxitud de la inteligencia mexicana. El ambiente mexicano es relativamente favorable para llevar a cabo operaciones de inteligencia por parte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Los sobornos y otras formas de corrupción están muy extendidos en México, dando a los servicios de inteligencia extranjeros numerosas oportunidades para reclutar fuentes. La habilidad de los servicios mexicanos de inteligencia para contrarrestar la HUMINT [Human Intelligence Gathering, recopilación de inteligencia de fuentes humanas], es probablemente muy limitada. La inteligencia mexicana tiene muy poca experiencia en el combate a operaciones extranjeras de espionaje, sobre todo porque la mayor parte del espionaje que se da dentro de México está dirigido contra los Estados Unidos; el gobierno mexicano está poco preocupado por estas operaciones. [Tachado] PerspectivaEn un futuro cercano, las instituciones mexicanas de inteligencia y seguridad enfrentarán serios problemas provocados por la corrupción y la falta de fondos adecuados. La aplicación efectiva de la ley se topa con obstáculos mayores a causa de la amplia influencia de los traficantes de drogas, que han corrompido a un elevado número de policías y personal de inteligencia. Dentro de las fuerzas armadas la corrupción es un problema menos serio, debido a que prevalece una mayor disciplina. Dentro de la PJF (Policía Judicial Federal) y las policías estatales la corrupción se encuentra más extendida y ha conducido a destituciones a gran escala [.] La irrupción en enero de 1994 de una insurgencia organizada en Chiapas, ha presentado a los servicios de inteligencia y seguridad de México con un serio desafío. Un porcentaje significativo de las fuerzas policiales y militares mexicanas ha sido desplazado a Chiapas para frenar la violencia. Muy probablemente, esta reubicación de los activos de inteligencia seguirá hasta que se alcance un acuerdo de paz. La principal consecuencia de esta situación es un debilitamiento de los esfuerzos que México realiza en contra del tráfico de drogas. En este momento, todo indica que el EZLN, el grupo guerrillero que se encuentra detrás de la insurgencia, no tiene recursos ni adeptos suficientes para extender sus actividades a otros estados mexicanos. Si esto resulta ser cierto y el gobierno mexicano es capaz de alcanzar un acuerdo con el EZLN, la rebelión en Chiapas no tendrá repercusiones de largo alcance para la estabilidad de México. Por otra parte, si el EZLN y el gobierno son incapaces de ponerse de acuerdo, existe la posibilidad de que la agitación se extienda a otras partes de México, lo que amenazaría la estabilidad general del país [.] El Ejército Mexicano: ¿todavía pasivo, aislado y por encima de la contienda?En contraste con el informe de inteligencia del Pentágono sobre el aparato militar mexicano, la embajada de Estados Unidos en México realizó, más o menos al mismo tiempo, su propia evaluación sobre las fuerzas armadas. Se trata de un documento de 46 páginas, escrito en mayo de 1995 por un funcionario político, que describe al instituto castrense en el marco de los acontecimientos en Chiapas y del desastroso colapso del peso. Basado parcialmente en conversaciones sostenidas entre ese funcionario norteamericano y dos altos oficiales mexicanos-el antiguo jefe de inteligencia, General Jorge Pérez Toledo y el oficial de enlace Teniente Coronel Acata Paniagua-el informe describe la situación del Ejército durante la crisis económica y política del país. Ante una turbulenta situación económica y política en México, el Ejército mexicano permanece al margen y aislado de la fuerte crisis que se rodea al gobierno (a pesar de que la crisis ha afectado considerablemente tanto los presupuestos militares como la disponibilidad financiera de los oficiales militares). Aunque mucho más consciente que en el pasado de la necesidad de fortalecer su imagen pública (particularmente con todos los sectores del gobierno mexicano compitiendo por los escasos recursos financieros), el instituto armado mexicano sigue siendo un mundo muy aparte del resto de México. [.] Tenemos serias dudas sobre historias de la prensa que ocasionalmente aparecen en México o Estados Unidos que sugieren la posibilidad de algún tipo de intervención del Ejército mexicano en el gobierno si las condiciones económicas y políticas se deteriorasen demasiado. Dudamos de estos cuentos (que en ocasiones también emanan de inversionistas mexicanos o de Wall Street y otros que hablan públicamente), no sólo porque contradicen lo que a nosotros nos parece un compromiso permanente del Ejército de no intervenir en la política nacional, sino porque también es difícil imaginar que periodistas de cualquier tipo, mexicanos o extranjeros, tengan acceso a una fuente tan autorizada (o inclusive a una filtración confiable), en una institución tan herméticamente cerrada y paranoicamente anti-prensa como es el Ejército Mexicano [.] Todas las decisiones se toman en la cúpulaLa clave para entender a esta institución aislada y absorta en sí misma, es saber que se encuentra centralizada a un grado que parece enfermizo, aun comparado con ese mundo de obediencia y disciplina que es la milicia en la mayoría de los países. Hasta las más nimias decisiones deben ser tomadas en el nivel más alto de la jerarquía. Una vez tomadas, estas decisiones no pueden ser cambiadas a menos que haya una nueva decisión de alto nivel. Por ejemplo, el año pasado oficiales militares de Estados Unidos habían estado planeando un ejercicio anual conjunto de salto en paracaídas con el Ejército mexicano. Cuando llegó el momento de saltar de los aviones mexicanos, esa parte del ejercicio fue suspendida. ¿Por qué? Porque la orden que autorizaba los saltos especificaba que estos debían realizarse desde un avión Arava y, en ese momento, ninguno de los aviones Arava de México estaba disponible. Ningún otro tipo de aeronave podía sustituirlos, dado que sólo los Arava estaban especificados en la orden. [.] Relaciones con la PGREl punto de vista del Ejército, que muchos comparten, es que la PJF es corrupta, poco profesional e ineficiente, en tanto que el Ejército es incorruptible. Sobra decir que observadores no militares no comparten este punto de vista sobre la incorruptibilidad del Ejército. En su conversación con Poloff-funcionario político de la Embajada-[el oficial de enlace con agregados militares acreditados Teniente Coronel Acata] Paniagua planteó las cosas en la forma en que el Ejército las entiende: "Si quiere ver la diferencia, sólo eche una mirada a las costosas casas en que viven los funcionarios de la PGR, los automóviles que manejan, los relojes que usan. ¿Cómo pueden permitirse esos lujos con un salario gubernamental? ¿Cómo pudo [el ex subprocurador general] Ruiz Massieu [detenido en el aeropuerto de Newark con una elevada cantidad de efectivo no declarada] acumular 18 millones de dólares en tan sólo diez meses en la PGR? Luego vea dónde viven los generales, los coches que manejan, los humildes relojes que llevan. ¿Quién es corrupto? ¡Compruébelo usted mismo!" (Comentario: hacemos notar que la mayoría de los observadores considera que los militares mexicanos de alto rango viven una cómoda vida de confort material, a pesar de las expresiones lastimeras de Paniagua. Fin del comentario.) [.] Reticencia hacia Estados UnidosPresentamos este retrato del Ejército Mexicano hoy para dar a los lectores de Washington algunos vistazos en una institución fuertemente cerrada. Esperamos que se de una cooperación político militar más cercana entre Estados Unidos y el gobierno de México, así como una relación más cercana entre nuestros militares y el Ejército Mexicano. Sin embargo, pensamos que Washington debe saber a lo que nos enfrentamos cuando buscamos mejores relaciones. Queremos que los lectores sigan estando enterados de la inaccesibilidad de los oficiales del Ejército a los representantes del gobierno estadunidense en México, sean civiles o militares. La visita de Poloff [el oficial político al ministerio de defensa requirió la intervención cuidadosa de [el agregado militar de] la Embajada, cuya oficina debe perseverar para obtener estos contactos ocasionales y que se enfrenta a frecuentes desilusiones por la política del Ejército de rechazar prácticamente todos los contactos, diplomáticos o sociales, con oficiales estadunidenses.
(Kate Doyle es directora del Proyecto México de los Archivos de Seguridad Nacional y una colaboradora regular del Programa de las Américas [en línea en www.americaspolicy.org] del Interhemispheric Resource Center [IRC, en línea en www.irc-online.org])
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